Publicado en el año 1999, para algunos el álbum mejor logrado en estudio por Sabina. Como anécdota curiosa, Alejo Stivel (Productor, ex miembro de Tequila) comentaba que terminó harto con la producción del álbum debido a que el canta-autor no paraba de hacer cambios, modificar sus letras, mover acordes porque nunca veía sus canciones totalmente pulidas. También Sabina optó por que su voz sonase tal cual, sin pasar por filtros como en discos anteriores y que se escuchase con ese tono roto y ronco que lo caracteriza.

 

Este álbum esta compuesto por varias piezas de arte. En este se tratan todo tipo de asuntos de una manera a veces incluso en tono humorístico. Se abre con “¿Ahora que?”, un tema con toques rock para seguir con la conocida rumba que da nombre al conjunto, “19 Días y 500 Noches”. Después llega otro tema rockero, “Barbie Superstar” y llegamos a uno de los mejores momentos, el homenaje a una prostituta en “Una canción para la Magdalena” (una de las piezas clave del trabajo). Otro temazo es “Dieguitos y Mafaldas” en el que se hace un guiño a Argentina. Continuamos con un punto fuerte más: A mis cuarenta y diez, una reflexión muy intimista de la llegada al su medio siglo.

 

Otros temas destacados serían “Cerrado por derribo” (sobre una ruptura amorosa que grabó con dos letras diferentes), “Una canción para Magdalena” (con música de Pablo Milanes) y “Noches de boda” (con recitado de Chavela Vargas). El escritor Antonio Oliver colabora en las letras de alguna de las canciones.

 

Un disco para escuchar, exelente en letras y en música, y muy superior a los dos últimos trabajos del maestro Sabina.